Por sexta ocasión nuestro presidente Abinader nos rindió cuentas y hoy 28, solo me enfocaré sobre el tema económico de las ideas esbozadas por el presidente en su interesante disertación rindiendo cuentas a la patria, con muchas visuales y datos.
Saber un 27 de febrero, los resultados y detalles de medidas ejecutadas usando la Ley de “Responsabilidad Fiscal en las Instituciones Estatales”; les pregunto, ¿Cuál fue el resultado? Esa ley establece un marco normativo para garantizar una gestión financiera prudente, transparente y sostenible a corto, mediano y largo plazo, creando reglas para el comportamiento fiscal a través del control del gasto primario y del establecimiento de un ancla de deuda, suena bonito, hay muchas leyes, pero todos esos números de gastos, presidente, han aumentado y se está pagando hoy un alto % del PIB en intereses, diferimos el capital al reciclar deudas, la posteridad deberá pagar, con inversiones que hacemos hoy, ¿dejamos una nación con potencial de repagar deudas?
Por ejemplo: No hay superávit, ni veo una reserva de “fuerza mayor”, se estila una por un ciclón, una guerra mundial, o una poblada haitiana dispuesta a morir, entrando, si no tienen que comer, que todos vemos venir por la frontera,pero nuestras Fuerzas Armadas están listas.
Soluciones reales: Necesitamos más dinero y préstamos
“Déficit del 3,4 está en línea con lo presupuestado, pues tenemos un manejo prudente de la deuda. Esas son cifras saludables. Siempre en medidas tomadas nos preguntamos en ¿qué mejora esto la vida de los dominicanos?” Así debe ser.
Tocó brevemente motivar Congreso a las reformas tributarias y fiscales que son de alta prioridad consensuarlas para cualquier presidente ganador; él agraciado debe ser el campeón del consenso y persuasión, no le queda de otra, no dijo el presidente que la mayor parte del financiamiento contratado el año pasado con acreedores privados, ascendente a 4,321.1 millones de dólares, fue en bonos (4,272.8 millones) y con la banca externa (48.2 millones). Esto provocó que la proporción de la deuda exterior pasara de un 70.7 % del portafolio a un 73.9 %, de acuerdo con los registros de la Dirección General de Crédito Público.
Creo que el plan del cuatrienio 2024-2028 que podemos implementar, no es un plan de un partido, es de la nación
Nos encontramos, pues, con una situación del problema de la deuda externa radicalmente diferente de la que existía en 1983, con FMI y poblada que le hicieron al EPD expresidente Jorge Blanco.
El sector privado se está mostrando pragmático ante el problema y, aunque aparecen muchas reticencias en algunos casos concretos (no ajenos a cuál sea el grado de riesgo de cada banco en el momento), poco a poco se ponen en marcha nuevas soluciones para el mismo y se aceptan más impuestos, a cambio de más transparencia. También los organismos multilaterales están cambiando de actitud, y, pese a la resistencia en algunos momentos de EUA, con sus tarifas a nuestras exportaciones, debemos negociar entrando por una vía distinta en forma de entender su papel ante el endeudamiento externo de países en crecimiento.
Los que parecen ir más a la zanja son los gobiernos de los países acreedores, no tanto como gobiernos, sino como acreedores ellos mismos. Una parte no despreciable de la deuda externa está en manos de las Administraciones de los países avanzados, bien como acreedores directos en los casos de préstamos concesionales de ayuda al desarrollo, bien como poseedores actuales de títulos de deuda comercial que aseguraron vía sus agencias oficiales de seguros de crédito a la exportación.
Sería interesante que el menú de soluciones se introdujera también en la negociación de este tipo de deuda oficial, lo que significaría un reconocimiento por parte de los Gobiernos acreedores de lo que ya acepta el sector privado, (la deuda no se puede cobrar en su integridad), así como un claro gesto de buena voluntad y ayuda hacia los países deudores en vías de desarrollo, pensando ya en el día después.
En general fue un buen discurso, llevó a muchos beneficiados al Congreso, eso es cambio, ahora a la acción, al seguimiento porque el presidente tiene el reto de consensuar detalladamente las reformas fiscales, Aerodom, los salarios de todos, el alto endeudamiento y negociar tema tarifas y DR-CAFTA, puntos que preocupan a la mayoría de los dominicanos, como lo evidencian las conclusiones de la encuesta barómetro de Las Américas.