Por: Fernando Estrella
Artista plástico, diseñador gráfico
grabador y director ejecutivo
del instituto de artes visuales
Es un espacio seguro, para decir lo prohibido, crea identidad colectiva, un himno, un cartel, un cuadro, les dan rostro y memoria a las luchas sociales.
Se convierte en un mecanismo catalizador, que enciende la lucha social, guarda memoria, cuando el estado trata de borrar, la expresión de un pueblo, o los archivos históricos, donde el arte sirve como denuncias.
El arte conjuga la emoción con la razón, un mural sobre los desaparecidos, explica con más propiedad la realidad del hecho, que 200 páginas de informes.
El arte salta las barreras sociales y conecta más directo, con la indignación popular.
Es es un lenguaje universal, no necesita ser un erudito para entender a la obra «GUERNICA,» de Pablo Picasso, pintado en París, entre los meses de mayo y junio de 1937 y cuyo título alude al bombardeo de Guernica, ocurrido el 26 de abril del (1937), durante la guerra civil española.
El poder de movilizar tiene el arte, un cartel bien hecho, convoca más fuerte a una marcha y llega más lejos, que diez comunicados de prensa.
El arte sana y construye lazos con la comunidad, repara lazos y fortalece el tejido social, rompe el aislamiento y fortalece la unidad y conciencia del pueblo.
VIva el Arte.
El autor es director de la Escuela de Pinturas, de la Casa de Cultura de Villa Faro, en Santo Domingo Este.
Además profesor de pinturas de la escuela del programa renacer, que patrocina el Programa Estratégico y Especiales de la Presidencia, (PROPEP).