Las 30 academias de Grandes Ligas en el país consolidan su programa educativo logrando la mayor cifra de bachilleres en la historia de la industria.
Los equipos de las Grandes Ligas en la República Dominicana y todo su personal se encuentran en inmerso en el Dominican Summer League (DSL).
La misma representa la primera etapa para que los jóvenes prospectos logren el sueño de llegar a las Mayores.
En este torneo participan jugadores de diversas nacionalidades quienes, dentro de su esquema de entrenamiento físico y técnico, también forman parte de un programa de seguimiento educativo.
Este enfoque integral busca el desarrollo profesional del atleta más allá del terreno de juego; en este contexto el pasado año los equipos de MLB lograron graduar de bachilleres a 425 jugadores.
Los jóvenes pertenecientes a las organizaciones de Major League Baseball (MLB) completaron formalmente sus estudios de educación secundaria.
Esta cifra marca la promoción más grande registrada hasta la fecha en toda la historia de la industria, reafirmando el compromiso de las Grandes Ligas con la formación académica de sus atletas.
Este logro fue un esfuerzo conjunto de las 30 organizaciones de MLB, las cuales operan sus propias academias en la República Dominicana.
Cada uno de los equipos vio a un grupo de sus prospectos culminar con éxito el ciclo de bachillerato, demostrando que el desarrollo en el terreno de juego va de la mano con la educación.
Dentro de este grupo histórico, la representación dominicana brilla con luz propia: 253 de los graduados son dominicanos.
El resto de la promoción está integrada por jóvenes talentos provenientes de naciones hermanas como Venezuela, México, Cuba, Panamá y Colombia, entre otros países, consolidando a las academias dominicanas como el epicentro educativo del béisbol internacional.
El alcance de esta graduación es diverso, abarcando a jugadores en distintas etapas de sus carreras profesionales.
El total incluye desde prospectos asignados a la Dominican Summer League (DSL) hasta jugadores que ya se encuentran escalando los peldaños del sistema de ligas menores en los Estados Unidos, demostrando que la educación no se detiene.
Un aspecto fundamental de este programa es su carácter inclusivo y humano, ya que la lista de graduados también integra a exjugadores.
Estos jóvenes, a pesar de no estar en el ròster activo, continuaron recibiendo el respaldo total de sus respectivas organizaciones hasta completar satisfactoriamente sus estudios, asegurando así un mejor futuro personal y profesional.
Cada equipo de MLB gestiona de forma individual su programa educativo, con organizaciones que han mantenido esta tradición de graduar bachilleres por más de quince años.
Más allá del currículo formal, los atletas reciben una formación integral que incluye clases de inglés, entrenamientos técnicos y talleres de habilidades para la vida, preparándolos para los retos del mundo moderno.
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