l desplome de la discoteca Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025, el cual dejó 236 muertos y más de 180 heridos, no ocurrió por sobrecarga del techo sino por «un deterioro progresivo interno combinado» con «defectos ocultos de construcción».
Así lo expone el peritaje solicitado por los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del centro nocturno.
El informe técnico, depositado ante el juez Raymundo Mejía y fechado el 14 de mayo de 2026, está firmado por los ingenieros José Manuel Lockhart Romero, Gabriel Carrera, Alfonso Francisco Ibarreta y Michael Gerard Murphy.
Tras la presentación de estos elementos, el juez se reservó el fallo del juicio preliminar para el próximo 15 de junio a las 9:00 de la mañana, fecha en la que se determinará si los hermanos Espaillat van a juicio de fondo.
La hipótesis del Ministerio Público y de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) señala que el techo colapsó por un fallo por flexión en las vigas, generado por una sobrecarga de equipos e instalaciones añadidas en años recientes.
Contrario a esto, el nuevo peritaje afirma que la carga operativa al momento del siniestro, ocurrido a las 12:44 de la madrugada durante un concierto de Rubby Pérez, no era suficiente para provocar el colapso si la edificación hubiese estado correctamente construida.
Los ingenieros de la defensa señalan que en los tres años previos al suceso no se agregaron cargas al techo, salvo una capa impermeable en 2025.
Mediante el uso de georradares de penetración (GPR), el informe señala que el conducto de postensado de una viga principal estaba mal colocado desde la construcción original.
Asimismo, pruebas metalográficas de laboratorio identificaron una fisuración asistida por hidrógeno que fracturó gradualmente los alambres de acero con el paso del tiempo.
Este debilitamiento provocó que el techo se hundiera hacia el centro durante años, lo que obligó a colocar capas de finos para corregir las pendientes de agua de lluvia.
El informe técnico también afirma que la investigación del Ministerio Público de septiembre de 2025 contiene un error geométrico en su modelo computacional.
Según el documento, las autoridades utilizaron un espaciamiento incorrecto entre las vigas del extremo sur, lo que produjo una sobreestimación de la demanda estructural de hasta un 20%.
Respecto a las hipótesis sobre una posible explosión, una investigación realizada por Alfonso Ibarreta, de la firma Exponent, descartó el uso de artefactos explosivos.
Los análisis químicos de cromatografía de gases y espectrometría de masas efectuados a los escombros dieron negativo a compuestos orgánicos de explosivos comunes.
Las trazas de nitratos y nitritos detectadas fueron calificadas como componentes naturales de los materiales cementicios y del suelo.
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