SANTO DOMINGO. El fallecido político, académico e ingeniero químico Ramón Alburquerque recibió honras fúnebres este domingo en el Congreso Nacional, institución donde se desempeñó en tres ocasiones como presidente del Senado de la República.
Los restos del exlegislador fueron recibidos en la sede del Congreso con la entonación del Himno Nacional, mientras legisladores de todas las bancadas rindieron guardia de honor, con cuatro personas apostadas en cada esquina del ataúd, en un gesto de respeto y solemnidad.
El discurso central estuvo a cargo del presidente del Senado, Ricardo de los Santos, quien definió a Alburquerque como un padre político y mentor. “Él me veía como uno de sus discípulos”, expresó.
Ricardo de los Santos resaltó que Ramón Alburquerque fue autor y coautor de más de 100 leyes, muchas de ellas fundamentales para el desarrollo institucional, económico y social del país.
Entre las principales iniciativas legislativas citadas se encuentran la Ley de Seguridad Social, la Ley sobre Hidrocarburos, la Ley que crea la Zona Especial de Desarrollo Fronterizo, la Ley General de Electricidad y la Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
También la Ley que crea la Secretaría de Estado de la Mujer; la Ley que regula el Mercado de Valores de la República Dominicana; la Ley que crea la Secretaría de Estado de Cultura; la Ley sobre Derecho de Autor; la Ley General de Telecomunicaciones; la Ley que designa el Aeropuerto Internacional de Las Américas con el nombre de José Francisco Peña Gómez; y la Ley que dispone la colocación de los símbolos patrios o héroes nacionales en las portadas y contraportadas de los cuadernos escolares, entre otras.
“Hoy en el Congreso Nacional no nos encontramos solo por un profundo pesar, sino ante un momento humano cargado de sentimientos y recuerdos memorables, que reclama la altura y solemnidad que representa la despedida de un grande”, manifestó el legislador.
De los Santos describió a Alburquerque como un académico y científico cuya vida estuvo íntimamente ligada al pensamiento crítico, la investigación, el debate de ideas y el ejercicio responsable del poder público.
“Hablar de Ramón Alburquerque es hablar de inteligencia lúcida, de formación rigurosa y de vocación permanente por el conocimiento”, afirmó.
Durante el acto también tomó la palabra su hija, Mónica Patricia Alburquerque, quien destacó la faceta más íntima del líder político. Resaltó que el pueblo conoce al profesional, al político y al intelectual, “pero ustedes quizás no saben quién fue Ramón, el padre”, expresó.
Recordó que su padre fue un hombre noble, de buen humor, jocoso en ocasiones y profundamente humano. Narró una anécdota ocurrida durante la celebración de sus 15 años, cuando, tras el tradicional baile, se anunció la presentación de “otro hijo” de Ramón Alburquerque.
“Ese otro hijo fue un libro que él me escribió, titulado Me duele perder la intimidad de tu niñez, donde aborda temas como la vida, el amor, la muerte, la tristeza, la alegría, el trabajo, la amistad y la solidaridad”, relató.
Mónica Patricia destacó que su padre siempre inculcó a sus hijos valores como la honestidad, el amor por la gente y el respeto a la naturaleza, enseñanzas que aprendieron durante las visitas familiares a una finca, donde nació en ellos el compromiso con la protección del medio ambiente.
“Mi padre fue grandioso porque fue un hombre humilde; nunca se separó de sus raíces. Fue tan grande fuera de la casa como lo fue dentro del hogar”, concluyó.
Al salir de las instalaciones del Congreso Nacional, Ramón Alburquerque fue despedido con la bandera a media asta, en señal de duelo, y la entonación del Himno Nacional.
Posteriormente, sus restos fueron trasladados a la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y luego al cementerio Jardín Memorial, donde recibirán cristiana sepultura.
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