Bien sencillo dirían algunos, que tu hijo con autismo pueda comprender el mundo ! 

Por Tania Polanco

Este Día Mundial del Autismo, me encuentra con diez años de camino andado, una montaña rusa de subidas y bajadas y la preocupación que nos embarga a todos los padres y madres,  encontrar la manera de que nuestros hijos aprendan a comprender el mundo, para evadir que puedan aprovecharse de su ignorancia del engaño.

La meta, que tu hijo con autismo pueda comprender el mundo.

Mi hijo, que ya va a cumplir 13 años, habla, pero no conversa y sólo habla de lo que a él le interesa, así que, por ejemplo, no me puede contar lo que hizo durante el día en la escuela.

Cuando se lo pregunto, parece estar absorto, tengo que insistir, pedirle un turno, para que atienda a lo que le estoy hablando, meterme en su espacio de atención, lo que permite en momentos que él decide.

Deseo que mi hijo  aprenda a reconocer la naturaleza de las personas, sin importar quien sea.
A reconocer su lenguaje y atarlo con lo que dice su conducta.
Que perciban si dan frutos o dan espinas, si son personas empáticas o centradas en sí mismas; si lo tratan con frialdad, si lo apoyan o no, si lo aprecian y consideran.

Que, como lince, tengan una mirada capaz de ver lo que esconden las apariencias, que son muchas.

Que entiendan de inferencias y dobleces.
Y entonces, desde la perseverancia que vieron en madres y padres que no nos rendimos nunca, aprendan a saltar barreras, a batallar arbitrariedades  y a restar importancia a esas personas que desvalorizan, que señalan y que juzgan, aunque no durarían un solo día en sus zapatos, ni en  los zapatos de sus padres.
Pero más allá de los logros que va alcanzando Eduardo, en cinco terapias que recibe, más allá de las citas médicas, en medio de la cotidianidad difícil que implica su poca tolerancia y su dificultad de comprender instrucciones diarias,  miro a mi hijo y pienso, sin poder evitar la angustia, en lo que le deparará el futuro.

¿Será funcional para una vida independiente?
¿Irá a la universidad?
¿Enfrentará rechazo y discriminación?
¿Seguirá necesitando apoyo y protección cuando ya yo no esté?

Esa es la preocupación que pesa, en el corazón de miles de madres y padres que estamos dándole la cara al autismo, un intruso que llegó un día y se metió en la casa atacando desde la oscuridad, ocultando su nombre, imponiendo los gritos o el silencio, en una batalla que pone a prueba tu paciencia, tus fuerzas y  tu fe.

Bien sencillo dirían algunos, que tu hijo con autismo pueda comprender el mundo !

A mi me parece un reto enorme, pero ya son muchas las montañas escaladas y cada vez que pisas la cima de alguna, hay un amanecer esperando por tí.